El Palacio Real de Olite ocupa un lugar singular dentro del patrimonio histórico español. El Parador de Olite abrió al público en 1966, ubicado en el Palacio de los Teobaldos o Palacio Viejo de Olite. Se trata del ala más antigua de los Palacios Reales de Olite, un conjunto palaciego-defensivo que perteneció a los reyes de Navarra. En el siglo XV la construcción fue ampliada por Carlos III el Noble siguiendo la estética y las formas arquitectónicas francesas de la época, y hoy forma parte de uno de los conjuntos gótico-civiles más importantes de Europa. Lejos de responder únicamente a la imagen de una fortaleza medieval, fue durante siglos una de las cortes más sofisticadas de la Península, un espacio donde convergían influencias navarras, francesas y mudéjares bajo el impulso de Carlos III el Noble.
Partiendo de esta lectura histórica, CIDON Interior Design & Contract ha desarrollado el proyecto de interiorismo, equipamiento e instalación de este Parador, una intervención que busca recuperar la dimensión cortesana y cosmopolita del edificio desde un lenguaje contemporáneo, elegante y respetuoso con la arquitectura existente.
La propuesta se aleja de una estética temática o decorativa inspirada en el medievo, apostando por una lectura más elegante y actual del patrimonio. En lugar de construir un relato basado en clichés medievales, el proyecto pone en valor los elementos originales del inmueble (la piedra, el ladrillo, los arcos y las volumetrías monumentales) para convertirlos en los verdaderos protagonistas de la experiencia.
"La arquitectura tenía una presencia enorme. La piedra, los grandes volúmenes y la escala de los espacios ya contaban gran parte de la historia. Nuestro trabajo consistió en aportar calidez mediante la iluminación, los textiles y la madera para que el huésped pudiera sentirse acogido sin perder la autenticidad del lugar", señala Silvia Pérez, Project Manager del proyecto.