CIDON y PLUTO SL
El Parador de Baiona renueva sus interiores con una propuesta de CIDON inspirada en el legado atlántico de Galicia
octubre 1, 2026

CIDON recupera la dimensión más cosmopolita del Palacio Real de Olite a través de una intervención que reinterpreta su legado cortesano

El proyecto de interiorismo, equipamiento e instalación transforma los espacios del Parador de Olite desde una lectura contemporánea de la historia, inspirándose en la influencia francesa, la tradición navarra y la cultura vitivinícola que ha definido el paisaje de Olite durante siglos.

El Palacio Real de Olite ocupa un lugar singular dentro del patrimonio histórico español. El Parador de Olite abrió al público en 1966, ubicado en el Palacio de los Teobaldos o Palacio Viejo de Olite. Se trata del ala más antigua de los Palacios Reales de Olite, un conjunto palaciego-defensivo que perteneció a los reyes de Navarra. En el siglo XV la construcción fue ampliada por Carlos III el Noble siguiendo la estética y las formas arquitectónicas francesas de la época, y hoy forma parte de uno de los conjuntos gótico-civiles más importantes de Europa. Lejos de responder únicamente a la imagen de una fortaleza medieval, fue durante siglos una de las cortes más sofisticadas de la Península, un espacio donde convergían influencias navarras, francesas y mudéjares bajo el impulso de Carlos III el Noble.

Partiendo de esta lectura histórica, CIDON Interior Design & Contract ha desarrollado el proyecto de interiorismo, equipamiento e instalación de este Parador, una intervención que busca recuperar la dimensión cortesana y cosmopolita del edificio desde un lenguaje contemporáneo, elegante y respetuoso con la arquitectura existente. 

La propuesta se aleja de una estética temática o decorativa inspirada en el medievo, apostando por una lectura más elegante y actual del patrimonio. En lugar de construir un relato basado en clichés medievales, el proyecto pone en valor los elementos originales del inmueble (la piedra, el ladrillo, los arcos y las volumetrías monumentales) para convertirlos en los verdaderos protagonistas de la experiencia. 

"La arquitectura tenía una presencia enorme. La piedra, los grandes volúmenes y la escala de los espacios ya contaban gran parte de la historia. Nuestro trabajo consistió en aportar calidez mediante la iluminación, los textiles y la madera para que el huésped pudiera sentirse acogido sin perder la autenticidad del lugar", señala Silvia Pérez, Project Manager del proyecto.

El vino como hilo conductor del proyecto

Más allá de la historia del edificio, la intervención encuentra una segunda fuente de inspiración en el propio territorio.

La cultura vitivinícola que ha definido históricamente el paisaje de Olite se traslada al interiorismo a través de una paleta cromática que recorre todas las estancias del Parador. Tonos burdeos, arcillas, vino maduro, matices miel y dorados envejecidos aparecen en textiles, tapicerías, revestimientos y elementos decorativos, construyendo una narrativa visual coherente que conecta arquitectura, territorio y experiencia.

No se trata únicamente de una elección estética. El color se convierte en una herramienta para introducir el paisaje local dentro del edificio y reforzar el vínculo entre el huésped y el entorno que lo rodea.

Within this context, CIDON took responsibility for coordinating the entire furnishing and equipment scope, working alongside Nômade’s architecture and interior design team throughout the process. Led by Teresa García Ramiro and Stephanie Chiarullo, the project required close collaboration with the client and suppliers, as well as precise management of multiple product categories encompassing bespoke pieces, handcrafted furniture and distinctive decorative objects.

Textiles que reinterpretan el carácter palaciego

Uno de los elementos más característicos de la intervención es el papel protagonista que adquieren los textiles.

Frente a la contundencia de la piedra y el ladrillo originales, CIDON introduce una cuidada combinación de terciopelos, tejidos texturizados, estampados, contrastes cromáticos y elementos de pasamanería inspirados en la tradición decorativa palaciega.

Grandes cortinajes, galones, molduras, abrazaderas y detalles textiles aportan movimiento, riqueza visual y una atmósfera más íntima a espacios caracterizados por su monumentalidad. Esta estrategia resulta especialmente visible en las zonas nobles del Parador, donde la intervención busca recuperar la sofisticación histórica del edificio.

"Olite nos permitió trabajar desde una idea de sofisticación muy distinta a la habitual. Nos interesaba recuperar la influencia francesa que históricamente tuvo el palacio a través de los textiles, las molduras, las proporciones y la riqueza material de los espacios. No queríamos recrear una época, sino reinterpretar una forma de habitarla", explica Alba Vila, directora de Interiorismo y Obra en CIDON.

Espacios diseñados para permanecer

La intervención presta una atención especial a las zonas comunes, concebidas como lugares de encuentro y permanencia más que como simples espacios de tránsito.

La recepción adquiere una nueva presencia gracias a la incorporación de panelados de madera, un mostrador diseñado específicamente para el proyecto y una nueva organización espacial que refuerza la experiencia de llegada.

Por su parte, los salones y espacios gastronómicos se articulan mediante agrupaciones de mobiliario que generan pequeños núcleos de reunión, favoreciendo una experiencia más cercana, flexible e íntima.

Entre todos ellos destaca el Salón Príncipe de Viana, una de las intervenciones más significativas del proyecto y el espacio donde el equipo exploró con mayor libertad la reinterpretación contemporánea del legado histórico del Parador.

Materiales nobles, confort contemporáneo

La selección material juega un papel esencial en la construcción de la atmósfera general del proyecto.

La madera de roble y nogal, los panelados, las molduras decorativas, las superficies inspiradas en mármoles naturales y los elementos metálicos conviven con la arquitectura original para aportar calidez, profundidad y equilibrio visual.

La iluminación, cuidadosamente estudiada para cada estancia, actúa como un recurso clave para humanizar espacios de gran escala y generar ambientes acogedores sin alterar el carácter monumental del edificio.

Esta mirada contemporánea también se refleja en la selección de determinados tejidos con componentes reciclados y certificaciones sostenibles, incorporados especialmente en elementos como los cabeceros de las habitaciones, demostrando que patrimonio y responsabilidad pueden convivir en un mismo proyecto.

Una ejecución fiel al concepto original

Más allá del diseño, el proyecto destaca por la extraordinaria fidelidad entre la visión inicial y el resultado final ejecutado.

Desde la fase conceptual hasta la instalación definitiva, la intervención mantuvo prácticamente intactos los principios que guiaron la propuesta, permitiendo trasladar con precisión la narrativa diseñada por el equipo de CIDON.

La ejecución requirió además una importante labor de coordinación logística debido a la ubicación del inmueble dentro del recinto histórico amurallado de Olite, donde los accesos y operaciones de montaje exigían una planificación minuciosa y una coordinación constante entre diseño, compras, transporte e instalación.

Con esta intervención, CIDON firma una propuesta que entiende el patrimonio no como un escenario estático, sino como una realidad viva capaz de dialogar con el presente. Un proyecto donde la historia, el territorio, los materiales y la hospitalidad contemporánea conviven para construir una experiencia coherente y auténtica.

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