

Ubicado en Plaza del Duque de la Victoria, el proyecto ha transformado un edificio con fuerte presencia urbana en una propuesta hotelera cálida y contemporánea, articulada a través de una estética atemporal, una narrativa cromática vinculada a Sevilla y Guipúzcoa y una experiencia espacial pensada para acompañar al huésped.

Recepción Sercotel Sevilla Don Luciano. Fotografías Elena Gonzalez Cervera



El proyecto de interiorismo, desarrollado por CIDON Interior Design & Contract, parte de una idea precisa: escuchar tanto el carácter del edificio como el pulso de la ciudad que lo rodea. A partir de esa premisa, el equipo creativo ha construido una propuesta con vocación de permanencia, en sintonía con la identidad de Sercotel y con la esencia cultural de Sevilla.
La intervención articula habitaciones y zonas comunes a través de un equilibrio entre clasicismo renovado y calidez contemporánea. Una paleta suave y neutra estructura el conjunto, mientras acentos más intensos en textiles y detalles decorativos introducen ritmo y profundidad. La selección de materiales —madera, metal y cristal— refuerza la continuidad del proyecto y aporta al edificio una personalidad serena, reconocible y duradera.

Uno de los gestos más interesantes del proyecto reside en su relato cromático. El interiorismo se inspira en la conexión entre Sevilla y Guipúzcoa, trazada a través del Guadalquivir y de la historia del comercio marítimo. El azul recorre los pasillos que enlazan las siete plantas del edificio como evocación del cauce del río y de su viaje hacia el mar. En contrapunto, los tonos albero, verdes y teja impregnan las zonas comunes y construyen una transición que remite a la luz, el arte y el señorío sevillano.



Ese cruce entre territorio, memoria y hospitalidad encuentra además un eco simbólico en la reciente incorporación de la estatua de San Ignacio de Loyola en la fachada, un gesto impulsado por la propiedad, originaria de Azpeitia, localidad natal del santo. Más allá de su dimensión patrimonial, este detalle refuerza la singularidad del proyecto y subraya la conexión cultural entre el origen del promotor y la nueva vida del edificio en Sevilla.



En Sercotel Sevilla Don Luciano, el interiorismo funciona así como una herramienta de transición: acompaña el paso de edificio institucional a hotel urbano, introduce una nueva narrativa de uso y convierte cada recorrido en parte de una historia continua. El resultado es un proyecto donde ciudad, memoria, color y confort conviven con naturalidad en uno de los puntos más visibles del centro sevillano.
